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Las mujeres durante la Guerra civil española

Antes de la Guerra

Antes las mujeres no participaban en la cultura, ni en la economía, ni en la sociedad (entre otras), ya que esta era una zona reservada para los hombres. El papel de la mujer, se limitaba a estar en casa y dedicarse a la crianza de los hijos, al cuidado de los maridos, padres y hermanos., y por supuesto, a los quehaceres de la casa y el campo. Esta situación era por la falta de oportunidades que tenían para recibir una educación escolar y una cultura propia.

La iglesia por su parte, compartía una opinión parecida., rechazaba el que la mujer trabajara, pues el papel que le tocaba, era el del hogar y el bien estar de la familia.

Poco a poco cada vez más mujeres comenzaron a estudiar, pero aun así su salario era la mitad que el de un hombre en el mismo trabajo

al inicio de la Guerra

Al inicio de la guerra las mujeres sufrieron la imposición de las ideas de ambos bandos al igual que el resto de la población.

BANDO REPUBLICANO
Debido a la escasez de hombres, las mujeres de bando republicano podían combatir como milicianas. 

La movilización masiva de la población femenina, significó una ruptura de la tradición de las mujeres en el hogar y, por primera vez, se les dio una visibilidad pública como colectivo. Estas mujeres de la España republicana, se organizaban entorno a las ramas del comunismo y el anarquismo.

DURANTE     LA GUERRA CIVIL

BANDO NACIONAL
Las mujeres no combatían.

Entre las distintas organizaciones que había, existía una serie de intereses comunes, entre ellas se encontraba el acceso a la educación y el trabajo remunerado junto con el compromiso del esfuerzo bélico. Estas organizaciones llegaron a tener más de sesenta mil afiliadas y entre unas doscientas cincuenta agrupaciones locales. Durante el tiempo que duró la guerra, fundaron comités en las provincias de España tal como en: Asturias, Cuenca, Córdoba, Castellón, Valencia, Murcia, Madrid, Toledo etc.

          En el frente

En la primera etapa de las movilizaciones populares, muchas mujeres tomaron las armas como respuesta a la agresión fascista, al igual que hicieron los hombres ellas decidieron participar en el combate armado
Jóvenes vestidas con monos azules (una mayoría de las mujeres sobretodo las de la clase obrera, rechazaban la forma de vestir con el mono azul y optaron por un estilo más tradicional como la falda pantalón considerándolo más cómodo) y fusiles colgados al hombro dispuestas para ir al frente a combatir, con la confianza en sí mismas, estaban motivadas a defender los derechos políticos y sociales que habían adquirido durante la Segunda República y demostrar su rechazo al fascismo.

La inicial actitud de elogio y entusiasmo popular hacia las milicianas pasó enseguida a un tono crítico, incluso burlón. Al principio, estas mujeres que habían optado por el combate armado contra el fascismo, de ser elogiadas como símbolos de generosidad, el valor y la resistencia popular. Se pasó a ridiculizarlas y descreditarlas. Tras un consenso de los partidos políticos y las organizaciones femeninas, decidieron sobre la necesidad de obligar a las milicianas a retirarse de los frentes de combate. A finales del otoño 10 Estas, se vieron forzadas a retirarse tras unos decretos aprobados por Francisco Largo Caballero (Presidente de Ministros de España). No todas seguirían las órdenes de inmediato, pero a principios del 1937, cayó el número de mujeres drásticamente.

TRAS LA GUERRA

El final de los tres años que duró la guerra supuso un gran paso hacia atrás para las mujeres. La victoria de una manera de pensar sobre la otra, determinaría un cambio radical, perdiendo todo lo que se había ganado.

Mujeres independientes  a    la    guerra

La pérdida de un gran número de hombres en el trabajo productivo. Conllevó a la participación de la mujer en trabajos concretos que habían dejado de realizar los hombres ya que estaban llamados a filas del bando republicano. Trabajos de sectores productivos y asistenciales distintos, pero muy duros. Trabajaron en:

Fabricación de material bélico

Correos, información, política, sanidad, conductoras de servicios públicos, retirada de heridos, hospitales de sangre, guarderías, etc.

Servicios especiales motorizados

Al principio este trabajo no estaba remunerado, más tarde se estableció un salario, lo que hizo que muchas mujeres valoraron positivamente el trabajo fuera de casa, rompiendo así la monotonía de hogar.

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Por Clara Contreras

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